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Reanimación primaveral del colmenar: Estrategia y técnica de la revisión principal de las colonias de abejas

Los trabajos apícolas tras la invernada se dividen en dos etapas: una revisión superficial de rescate y la revisión primaveral propiamente dicha, detallada. El objetivo de estas actividades no es solo hacer un inventario de las pérdidas, sino sobre todo crear las condiciones para un desarrollo rápido de la fuerza de la colonia antes del flujo principal de néctar.

1. Revisión superficial

Los primeros trabajos comienzan el día del primer vuelo de limpieza, cuando la temperatura a la sombra alcanza los 10–12 °C.

  1. Observación de la piquera: Hay que identificar las colonias que no vuelan o que muestran agitación (carreras caóticas, emisión de un zumbido lastimero e irregular), lo que sugiere orfandad.
  2. Control rápido de las reservas: Sin extraer los cuadros, tras levantar ligeramente el techo, se comprueba la presencia de miel en las partes superiores de los panales.
  3. Ayuda de emergencia: A las colonias hambrientas hay que darles cuadros de miel calentados (a 40–50 °C) o pasta espesa de miel y azúcar directamente sobre el racimo.
  4. Higiene preliminar: Hay que limpiar los fondos del residuo de abejas muertas para evitar la descomposición de sus cuerpos y facilitar la ventilación.

2. Revisión principal de primavera (Detallada)

Esta operación se realiza en un día tranquilo y soleado a una temperatura no inferior a 14–15 °C.

Evaluación clave del estado:

  • Fuerza de la colonia: Se consideran fuertes las colonias que ocupan 8–9 cuadros estándar (435x300 mm) en primavera, medianas las de 7–8 cuadros, y débiles las de menos de 5–6 cuadros.
  • Reservas de alimento: Una cantidad segura de alimento en el nido de cría es (mín. 1,5–2 kg por cada cuadro ocupado por abejas) y 1–2 cuadros de polen.
  • Calidad de la reina: Se evalúa sobre la base de la cría compacta; la cría dispersa (el llamado patrón „mosaico”) o su ausencia con presencia de obreras ponedoras clasifica a la reina para su sustitución.

3. Trabajos realizados

Higiene y desinfección Todas las colonias, y especialmente las débiles, deben ser trasladadas a colmenas limpias y desinfectadas.

  • Paso 1: Retiramos la colmena vieja a un lado y colocamos en su lugar un cuerpo limpio.
  • Paso 2: Limpiamos los cuadros de cera y propóleo. Los que tengan manchas fecales (síntoma de nosemosis) ¡SE ELIMINAN! y se destinan a su fusión.
  • Paso 3: Desinfectamos los elementos sustituidos de las colmenas (con la llama de un soplete de gas hasta el ligero tostado de la madera, o con una solución de sosa cáustica al 2% en el caso de colmenas de poliestireno).

Regulación térmica Para acelerar el desarrollo se aplica una contracción radical de los nidos.

  • Paso 1: Eliminamos todos los cuadros que no estén densamente cubiertos de abejas.
  • Paso 2: A veces los apicultores separan los cuadros de cría del resto de las reservas con un tablero falso, dejando una ranura en la parte inferior. Las abejas pasan por detrás del tablero para acceder al alimento, pero el racimo permanece concentrado en un espacio menor, lo que mantiene la temperatura de 34–35 °C necesaria para la crianza de las larvas. Sin embargo, este método puede ser arriesgado por el regreso de las heladas: en ese caso las abejas se afirman en los cuadros de cría pero pueden tener dificultades para acceder a las reservas de alimento. Por ello, hay que colocar justo encima del racimo un cuadro con alimento o pasta de miel y azúcar.

Alimentación estimulante Si no hay flujo de néctar natural, se aplica estimulación.

  • Jarabe: Se suministran porciones diarias o cada dos días de 150–200 g (o hasta 0,5 l) de jarabe de azúcar tibio en concentración 1:1 o 1:2.
  • Aditivos profilácticos: Al jarabe se puede añadir ácido acético (3 ml de esencia por 10 l) o jugo de aloe, lo que mejora el estado intestinal de las abejas tras el invierno.

4. Diagnóstico y prevención de enfermedades

Durante la revisión es necesario recoger muestras de abejas para análisis de laboratorio. En caso de detectarse diarrea (manchas en los panales), hay que retirar de inmediato los cuadros sucios y suministrar alimento con la adición de medicamentos.

Resumen: El éxito primaveral depende de la rapidez en la ejecución de los trabajos (para no enfriar el nido de cría) y de proporcionar a las colonias un „exceso” de calor y alimento. Una revisión correctamente realizada debería traducirse en un aumento de la cantidad de cría del 40–50% en comparación con las colonias dejadas sin atención.